birdysalvatore:

"Promise me, that you will take care of your brother, Damon?" she asked.
Little boy looked at her eyes and said; “I promise, mother”
She smiled a little and said; "I’ve never been this proud of you"

He remembers the last memory of his mother. He was young. But he still understood that it was their last moment together.

But that memory, was too painful. So he hid it. Deep inside in his heart.

DSC Christmas Meme Day 2.

Damon + Christmas’ flashback : It’s Christmas Eve, Damon is finally with Elena, and it’s the perfect time to tell her one of his dearest memories : Christmas with his family when he was a kid. He used to play in the snow with Stefan and their friends & cousins. He loved listening to the Christmas carols in every street of the little town.

Later, they would come back home with a huge Christmas tree, while their mother was waiting for them to decorate it. Then, all together, by the fireplace, some cookies were eaten and their mother’s hot chocolate was the most delicious one they ever drank. It was the most wonderful time of the year for Damon & Stefan…

Viaje a Nueva York por venganza. Dic. 2013. Parte 2.

Se aseguró de cerrar bajo llave la puerta del piso, aunque la verbena haría efecto durante varias horas, y Christopher no podría hacer ni el intento de levantarse. Dejó la mochila que llevaba colgada al hombro sobre una mesa y empezó a sacar todo lo que había traído: unas tenazas, cuerdas, tres estacas de madera, un serrucho y un bote de agua con verbena. 
Una sonrisa retorcida cruzó sus labios al saber que el vampiro tenía la mirada puesta en él. 

¿Asustado? Oh, vamos. Sólo vamos a jugar a un rato. 

Stefan perdía el norte cuando dañaban a sus seres queridos, pero ni siquiera así era capaz de hacer semejante atrocidad —como era torturar a alguien— por más que se lo mereciera. Estaba seguro de que hacerlo traería consecuencias, y que sería mucho más sencillo apagar su humanidad para llevar a cabo los planes que tenía en mente. Pero si apagaba, todo dejaría de importarle, incluido el daño que Christopher le había causado a Damon. Y necesitaba valerse de ese dolor y esa ira para poder vengarse. Haría de tripas corazón y no flaquearía. Lo había decidido. 

Se acercó al sujeto y lo agarró de mala gana, sentándolo de golpe en una silla de madera. Impregnó las cuerdas en verbena y le ató tanto manos como pies, inmovilizándole. Se inclinó frente a él, ante los gruñidos del mismo. 

Mírame, ¿mi cara no te recuerda a nadie? —arqueó una ceja, esperando una respuesta que no llegaba. El vampiro se negaba a hablar. Stefan lo agarró del cuello con fuerza, apretándole la tranquea y la nuez con los dedos. —¡Responde! 

¡No! —gritó él, claramente dolorido por la verbena que quemaba su piel y la falta de aire. 

Mm… Tienes razón. No nos parecemos casi nada, no te culpo. —Se mostraba casi divertido, cínico y con un deje de crueldad en la mirada más propia del destripador de Monterrey que del bueno de Stefan Salvatore. —Tendré que ayudarte a recordar. 

Se acercó a la mesa y tomó en la diestra una de las estacas de madera. 

¿Recuerdas a un chico de pelo negro y ojos azules, allá por los años 70 aproximadamente? —Volvió a acercarse, como el león que está a punto de saltar a por su presa, sigiloso y alerta. 

¿Qué? ¿Qué coño dices? ¡Hace mucho de eso! ¡No tengo ni idea de lo que hablas! 

Lo agarró de la cara, clavándole los pulgares en las mejillas. —Vamos, ¿qué son unas cuantas décadas para un vampiro? —Gruñó cerca de su rostro, mirándole a los ojos. —Haz me memoria, bastardo. ¿No recuerdas lo que solías hacer? Me dijeron que tenías una novia… Pero te iban más las pollas, por lo visto. —Mostró sus dientes blancos y perfectos en una sonrisa falsa y ladina— ¿Te va sonando?

Escuchó como la saliva pasaba por la garganta de Christopher cuando tragó, y vio como apretaba los labios. Con esos simples gestos, Stefan supo que se había percatado de lo que él estaba hablando. 

Damon… 

—¡Damon! ¡Vaya, lo has recordado! —le clavó la estaca en un costado, ensañándose bien. —Pues has tenido la mala suerte de que yo sea su hermano. Ni siquiera sé como él no volvió a vengarse… Aunque con tal de no ver tu asquerosa cara yo tampoco lo haría. —Le hablaba muy de cerca, dejándole notar su aliento y su respiración. —Pero basta de charlas. Hoy estoy aquí para llevarle un regalo a mi hermano. Ya sabes, por eso de que se acerca la navidad y tal… 

Se acercó a la mesa mientras hablaba. Agarró las tenazas, observándolas. —Uhm… Había pensado arrancarte los dientes, pero creo que tengo una idea mejor… —Soltó las tenazas y cogió el serrucho. —¿Qué te parece si te corto la cabeza? —Se rascó el mentón con un dedo, como si realmente estuviera pensando. —Bah

Le rompió la camiseta de un tirón y deslizó la sierra por su abdomen. —Te mereces una tortura lenta y dolorosa… Te mereces sufrir cada segundo de dolor hasta que tu cuerpo no lo soporte más y decida abandonar la partida. —Le clavó los dientes de la sierra, sin profundizar demasiado— Pero yo no soy un monstruo como tú, pues de serlo yo mismo me suicidaría. Me asquearía hasta mirarme al espejo. 

Se dio la vuelta, haciendo el ademán de regresar junto a la mesa. Y justo entonces, cuando sabía que Christopher había bajado la guardia, tiró la sierra, se giró a velocidad vampírica y le hundió el puño derecho en el pecho, agarrándole el corazón. 

Nos has destrozado la vida, maldito hijo de puta… ¡¿Lo sabes?! ¡Nos lo has jodido todo, todo! —Respiraba acelerado, trabajosamente, producto de la rabia, la ira y, desgraciadamente, también la tristeza. —Mírame bien, porque mi cara será lo último que veas. 

Y dicho aquello sacó la mano, arrastrando el corazón de Christopher hasta arrancárselo de cuajo. Tiró el órgano ensangrentado y aun palpitante al suelo, componiendo una mueca de repugnancia. Recuperó el serrucho del suelo y, valiéndose de su fuerza sobrehumana, la usó para cortarle la cabeza. Agarrándola del pelo rubio, la metió en la mochila. Se echó esta al hombro y abandonó la estancia. 

No le importó dejar un cadáver sin cabeza. No le importó no llevarse sus herramientas. Sólo tenía en mente una cosa: llegar a casa y enseñarle la cabeza a Damon. Demostrarle que el fantasma del pasado no era más que eso, un fantasma. Y que por él, en efecto, había matado y lo volvería a hacer mil veces.

Viaje a Nueva York por venganza. Dic. 2013. Parte 1.

Había llegado hacía unas tres horas a Nueva York. Sí, lo sabía: encontrar a un solo vampiro en medio de esa enorme ciudad era como buscar una aguja en un pajar; no imposible, pero si improbable. Pero Stefan no se daría por vencido tan fácilmente. No se rendiría hasta encontrar a la escoria que había osado marcar a su hermano de por vida. Quizá lo hacía por Damon, o tal vez por sí mismo. ¿Cómo iba a vivir a partir de ahora sabiendo lo que sabía? ¿Cómo iba a… tocar a Damon? No podía. Siempre había sido un hombre comprensivo, pero eso… eso superaba sus límites. Se iba a volver loco de la rabia y la angustia. Pero aun había algo que podía hacer, algo que estaba en su mano: acabar con el tal Christopher. Y pese a ser consciente de que era más anciano que él, algo jugaba a su favor: una razón, un motivo para estar ahí, para hacer las cosas. Y para Stefan, no había razón de peso mayor que su hermano. 

Aun recordaba las palabras de Damon, pidiéndole que no fuera. Y de hecho, Stefan le aseguró que no lo haría… Mentira. En cuanto tuvo la oportunidad, se escabulló sin ser visto. Condujo horas hasta llegar a la Gran Manzana, y ahí estaba, con un papel en mano donde tenía apuntadas algunas direcciones de donde el bastardo podría alojarse. La primera: Staten Island. Una antigua calle llena de edificios. Dato erróneo. La segunda: Manhattan. Tampoco. Y ya empezaba a caer la noche. Ya empezaba a agobiarse, casi a estar a punto de darse por vencido… cuando la suerte decidió ponerse de su parte. El tercer dato, que apuntaba a un anticuado edificio de Brooklyn, resultó ser el definitivo. 

Preguntó a un grupo de jóvenes de color, y ellos le revelaron que, en efecto, un hombre llamado Christopher, que solía salir poco y al que apodaban “el misántropo”, vivía en el 4ºB de aquel edificio de paredes desconchadas. 

Fue hasta donde le indicaron, y cuando llamó a la puerta, lo recibió un tipo de altura considerable (más que la propia), mandíbula pronunciada y párpados caídos. Barba de varios días y aspecto de borracho desaliñado, que lo hacía ver más mayor de lo que realmente era. Stefan tuvo que contener un bufido si no quería que el viejo andrajoso sospechara. 

— ¿Christopher Duch? —preguntó ante la mirada desconcertada del mencionado. Este asintió, apoyándose en la puerta. La camiseta blanca llena de lamparones que lucía le dieron ganas de vomitar. 

— ¿Qué quieres? 

Stefan apretó el puño tras la espalda, arrugando el papel. La voz del desgraciado lo puso enfermo. La rabia ya no era rabia, era odio, y el asco y las nauseas regresaron. No le respondió, ni le dio tiempo a decir nada más. Sacó un vial de verbena del bolsillo y se lo clavó en el brazo. El tipo se desplomó en el suelo, y de una patada, Stefan lo metió en el piso. Entró y cerró la puerta… 

El espectáculo estaba por comenzar.

Pos marcha de Stefan. Mansión Salvatore. Dic. 2013. & Flashback, NY. 1970.

Hacía horas que no sabía nada de su hermano. No respondía a sus llamadas, no estaba en un maldito rincón del pueblo… Tenía un mal presentimiento. Uno terrible. Empezaba a desesperarse ahí encerrado en la mansión, sentado en ese mismo sofá donde le dio esa parte de él que nadie más obtuvo. ¿Y si no regresaba? Solo había dos opciones… Que hubiese huido de él, incapaz de soportar tal aberración, o que estuviera buscando a aquel bastardo para cargárselo. Ninguna de las opciones era de su agrado. ¿Por qué demonios había tenido que contárselo? Estaba mejor callado. Siempre estaba mejor callado.

Se hundió en el sofá, pasándose ambas manos por el pelo y el rostro, mientras cerraba los ojos con fuerza. Jamás había revivido tanto ese momento de su pasado como esa tarde. Le temblaban las manos a causa de recrearlo en su mente una y otra vez. Y ese vacío… Ese frío y profundo vacío seguía clavado en su pecho desde que Stefan se había largado. Le necesitaba a su lado… Necesitaba su calidez, su acertada forma de consolarlo…

Gruñó, tirándose del pelo en un momento de profunda desesperación. ¿Por qué no podía quitarse aquellas imágenes de la cabeza? Era como retroceder cuarenta años…

——————————————————————————————————————
Flashback. Nueva York, 1970.

Parecía que la cabeza iba a estallarle de un momento a otro. Seguía aturdido, confuso y completamente desorientado, abriendo los ojos torpemente mientras recuperaba la conciencia. Quiso rascarse un ojo, y fue cuando descubrió los grilletes. ¿Qué demonios…? Apartó la cara de los barrotes contra los que parecía haber estado durmiendo un buen rato, paladeando. Tenía ese pastoso y amargo sabor en la boca que dejan las drogas cuando te pasas de medida, y su aturdimiento, corroboraba que era precisamente eso lo que le hacía imposible recordar cómo se había metido en ese zulo.

Sacudió la cabeza, tirando de los grilletes, que chirriaron al rozar contra los barrotes metálicos de la cama en la que estaba desnudo y arrodillado. Eso no tenía pinta de ser una fiesta loca en la que se había pasado de whisky. No tenía fuerza ni para intentar cambiar de postura, sentía como si hubiese estado haciendo ejercicio durante un siglo. Sin embargo, su respiración se aceleró al sentir “algo” contra su espalda… O más bien alguien.

Ladeó el rostro, encontrándose con la retorcida expresión de aquel rubio. Le sonaba su cara… Cerró los ojos un segundo, tratando de centrar sus pensamientos en algo. Christopher. Eso era. Aquel vicioso cuya novia era una auténtica guarra. El vicioso que tenía una fijación con él… Empezaba a recordar algo de la noche anterior. Él insinuándosele, mientras lo invitaba a una copa tras otra en aquel pub de mala muerte… Y después, un vacío…

— Al fin solos… Te ha costado despertarte, ya me estaba impacientando… —Susurró a su oído, provocándole una sensación de repentinas náuseas.

— Estás como una puta cabra. Suéltame. —Masculló, batallando contra los grilletes para intentar alejarse del contacto con su cuerpo.

— Vamos, Damon… Vi cómo me mirabas la otra noche, no hacías más que pedirme que te follara con esos ojitos azules… Solo te estoy dando lo que andabas buscando. —Sonrió contra su nuca mientras empezaba a acariciar su cuerpo, provocándole un escalofrío.

Tiró de las cadenas otra vez, sintiéndose impotente por primera vez en mucho tiempo. Impotente de verdad. No tenía margen de maniobra, contra más se alejaba de él, más se acercaba, hasta que estuvo acorralado contra el cabecero y respirando acelerado, con el rostro estampado contra este. Lo último que quería era tener a ese tío encima. Quién le mandaba a él hacer conocidos en esa puta ciudad, encima un vampiro y mayor que él.

Emitió un quejido al sentir que lo agarraba del pelo, echando su rostro hacia atrás para tener acceso a él. Mantuvo los ojos cerrados y los labios apretados, temblando como un patético y débil humano a merced de su cazador. Giró el rostro cuando presionó los labios en su mejilla, provocando que él le mordiera con saña, haciéndolo gritar y aprovechando para besarlo.

Por mucho que tratar a oponerse a algo, encontraba el modo de salirse con la suya. Por muchas muestras de asco y desprecio ante cada roce de sus manos o sus labios, él seguía plenamente convencido de que deseaba aquello, y se lo susurraba una y otra vez al oído. En cuanto le separó las piernas, tirando de sus caderas hacia atrás, supo sus intenciones y la cosa se puso fea.

— ¡Suéltame, maldito hijo de puta! ¡Estás muerto! —Gruñó, alcanzando a darle una patada en el estómago, echando el talón hacia atrás cuando lo agarró de este. Acto seguido, escuchó un crujido sordo seguido de su grito de dolor cuando le partió la pierna, y al ver como perdía el equilibrio, le partió la otra, dejándolo ahí arrodillado y a su merced.

— Voy a matarte… —Masculló con la voz ronca por el dolor, resoplando contra el colchón al tener la cara pegada a este. Escuchó como se reía de él, disfrutando de las vistas e ignorando sus intentos de zafarse mientras acariciaba sus nalgas. No contento solo con eso, y dispuesto a joderlo de verdad, empezó a masturbarlo. Quería verlo disfrutar, decía. Quería que le mostrara cuanto deseaba aquello…

Cerró los ojos, totalmente derrotado psicológicamente. Estaba ahí a su merced, sometido contra su voluntad, y no podía hacer nada. La impotencia era increíblemente dolorosa. Así era justo como siempre había evitado sentirse. Durante un segundo, pensó que quizá lo mataría después para evitar represalias… Y la idea le resultó agradable. No tener que vivir con eso…

Ya se daba por vencido, cuando la desgarradora sensación de sentir su miembro dilatándolo a la fuerza le provocó un arrebato de pura rabia. Dejó salir a la bestia que llevaba dentro, apartó el dolor y el aturdimiento, dejando que la adrenalina hiciera su trabajo. Se incorporó de golpe, dándole un cabezazo con el que le rompió la nariz. No entró del todo en él, y ante semejante reacción, cayó de espaldas, saliendo del todo para sujetarse la nariz empapada en sangre. Tiró con fuerza de los grilletes, gruñendo desgarradoramente conforme sentía cada hueso de sus manos ceder al grueso metal. Cerró los puños, reventando el cierre, y liberándose.

Ni siquiera esperó a que sus manos sanaran, le atizó otro par de puñetazos, tirándolo al suelo cuando intentó agarrarlo y se largó de allí destrozando la puerta con un golpe de hombro. Salió de aquella habitación dispuesto a esconder ese momento en un lugar bien hondo y oculto de su psique. Nunca. Jamás. Volvería a pensar en ello.

————————————————————————————————————

Sentía unas náuseas terribles. Le daba asco… Se tenía asco a sí mismo… Tuvo que salir corriendo hasta el baño, vomitando hasta sentir solo la bilis. Mientras se lavaba la cara y la boca con abundante agua, percibió de nuevo el temblor en sus manos y se agarró al lavabo, hasta hacerlo crujir por la presión de sus dedos. Necesitaba a su hermano de vuelta…

blackmaskdevil:

"No," he said, face twisting into a scowl, disdain pouring into the ceiling. How could he tell Lexi, Stefan’s errand girl, it wasn’t Katherine Pierce’s face clouding his vision every night? That the woman she thought would nudge up against his humanity switch hadn’t even crossed his mind? 

Defan/The Borgias AU
          ↳ "I will never wash this blood away." "Then I must."

Defan Background.
Do not steal.

Defan Background.

Do not steal.

Defan Background. Do not steal.

Defan Background. 

Do not steal.